La paloma, pintada de universo, batía alas salpicadas de galaxias como si el firmamento hubiera aprendido a latir.
El astronauta la cabalgaba con cuidado, temiendo que un gesto brusco pudiera derramar las estrellas.
Desde abajo, nadie habría sabido decir si volaban por el cielo o por una idea demasiado grande para nombrarla como es Dios.
Cada pluma parecía guardar un secreto antiguo: que la inmensidad también puede ser ligera.
Y así cruzaron la tarde, recordándonos que hasta la paz, cuando se viste de cosmos, sabe a aventura.
Pieza hecha por encargo. Tiempo estimado de entrega de 15 a 20 días.
¡Feliz viaje!