La señora del bikini de cebra atravesó la pared como si la realidad fuera apenas una cortina mal colgada.
Nadie se sorprendió tanto como ella, que al otro lado descubrió un mundo ligeramente más inclinado.
Las rayas parecían moverse con cada paso, recordándole que a veces la valentía es solo un estampado.
Pensó en volver, pero la pared ya no era pared sino recuerdo.
Y siguió andando, con la elegante certeza de que hay umbrales que solo se cruzan una vez sin saber por qué.
Medidas: 20x14x15cm
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